miércoles, 11 de febrero de 2009

Populismo contra catastrofismo


Antes de las pasadas elecciones generales celebradas en España en marzo de 2008, Zapatero tildaba de catastrofismo las críticas de la oposición a la política del gobierno ante los primeros signos de la tormenta económica. Rajoy era el nuevo profeta del Apocalipsis en España. Ayer, en el debate económico celebrado en el parlamento, Zapatero –que hasta hace nada hacia ejercicios de funambulismo político para no pronunciar la palabra “crisis”– no sólo reconocía sino que insistía en que nos encontramos ante "la peor recesión global de la historia reciente", lo que había obligado a todas las instituciones, incluidas las españolas, a modificar sus previsiones de crecimiento. Rajoy, en turno de contrarréplica, no tuvo más que decir: "¿Quién es ahora el apocalíptico y catastrofista?", y Zapatero se limitó a sonreir.

La crisis es, por supuesto, internacional. Lo que no se sabe muy bien, es por qué raro fenómeno de meteorología económica mundial el paro tiene su particular incidencia en nuestro país. Es un tema inquietante que los expertos tendrán que estudiar (los interesados pueden presentar un proyecto a la convocatoria del ICO para que sea subvencionado y desarrollado cuanto antes), pero entretanto nuestro mercado laboral se degrada, día a día, de forma acelerada. El presidente reconoce que "el Gobierno es el principal responsable de luchar con determinación y acierto contra la crisis", pero sus medidas son como sacos de arena que se lleva la riada destructora (eso sí, llenos de billetes y que habremos de reponer en el futuro cada uno de nuestro bolsillo). Muchos ayuntamientos no saben muy bien qué hacer con su parte destinada a fomentar la obra pública, y por lo que me comentaba hoy un concejal de un municipio del norte, no va a faltar quien destine ese dinero a remozar la propia sede de la alcaldía, que falta le hace (esperemos que el estilo Touriño no prolifere).

El Gobierno es el principal responsable de luchar contra la crisis y, claro está, hay que “aunar esfuerzos e ideas” ante el imponente desafío que tenemos delante. No tiene inconveniente en apropiarse de iniciativas de la oposición (como la reducción del gasto corriente anunciada ayer como gran novedad) al tiempo que desprecia públicamente sus ideas (según Zapatero, nadie de la multitud de interlocutores con que ha hablado, le ha pedido que aplique las medidas de la oposición). Se responde a sus críticas con argumentos que eluden la propia responsabilidad suya como presidente (apelando al monto de la deuda pública de ayuntamientos o comunidades autónomas y, en un gesto de frivolidad política, volviendo a mentar la guerra de Irak y el 11-M, por qué no). Antes que reconocer la incapacidad del ejecutivo, Zapatero prefiere recurrir al populismo para hacer frente al temporal. Seguro que a muchos reconfortará saber que nuestro Gran Timonel pertenece "a una generación que estuvo marcada por el desempleo". Todos uno con él, los sufridores y desamparados por la crisis. Esa es la mayor garantía para "volver a la senda de la prosperidad".

De esta manera espera ofrecer confianza y credibilidad a los españoles. El pone todo lo que sabe para intentar recomponer el circuito roto de nuestra economía. Populismo contra desesperanza. Y ahora a esperar que esa confianza genere inversión, crecimiento y empleo. En cualquier caso, mejor la confianza ciega en él, antes que en una oposición desarticulada, paralizada y puesta bajo entera sospecha por la mirada (no tan ciega, como cabría suponer) de la Justicia. La prontitud con que en la sesión de hoy de control al Gobierno, continuando el debate económico de ayer, el presidente y sus ministros han acudido a este argumento de la oposición ya no catastrofista sino catastrófica, no es menos sospechosa.

lunes, 9 de febrero de 2009

La lógica de la violencia

La violencia, la intimidación, el fanatismo, el terrorismo existe, no sólo en Afganistán, Irak u Oriente Medio, sino también en España. Esta mañana ETA hacía explotar una bomba en el Campo de las Naciones de Madrid, frente a la sede de Ferrovial Agromán, una de las empresas constructoras encargadas de la realización de la Y vasca, la nueva red ferroviaria de alta velocidad. De esa forma pretende la organización terrorista forjar el nombre de la nación vasca, a sangre y fuego, intentando detener el progreso y la aceleración del tiempo para viajar al interior de la intrahistoria.

El atentado se ha producido pocas horas después de que el Tribunal Supremo, haya acordado anular las listas presentadas por Askatasuna y Democracia 3 Millones (D3M) para concurrir a las próximas elecciones vascas del 1 de marzo. Esta vez la Fiscalía del Estado y el Gobierno no se han andado con contemplaciones en su solicitud al Alto Tribunal, a pesar de que los nombres de una de las candidaturas no estaban “contaminados”. Ha bastado el argumento de que la formación comparte la lógica de los violentos. Un argumento que ni la Fiscalía ni el Gobierno quisieron utilizar con las listas de ANV en las pasadas elecciones municipales (ni tampoco con el PCTV hace cuatro años), limitándose entonces a impugnar ante el Supremo únicamente aquellas candidaturas concretas que presentaban nombres contaminados, sin cuestionar otras listas “blancas” de esas mismas siglas, argucia que permitió a los violentos seguir en no pocos ayuntamientos vascos.

Tan partido “dormido” era ANV en aquel momento como Askatasuna ahora. Pero eran los tiempos de la negociación del Gobierno con ETA. Ese juego de Zapatero queda ahora claramente al descubierto (aunque entonces el hecho se justificó, ante las peticiones y críticas de la oposición, como un respeto exquisito al Estado de derecho). La misma reacción que hoy ha tenido ETA ante la decisión del Supremo viene a ser una inmediata cert
ificación de que efectivamente esas dos nuevas formaciones habían sido ideadas por el entramado de ETA-Batasuna, y de que la vez anterior el Gobierno cedió al chantaje de los violentos con una pirueta (unas listas del mismo partido sí, otras no) similar a la que hizo el PCTV en la última investidura de Ibarretxe (dividiendo el voto de sus diputados en la cámara vasca y prestándole únicamente los estrictamente necesarios para su elección, sin que tras la reciente ilegalización de este partido, cuyo grupo no quiso disolver en su momento el presidente del Parlamento Vasco, Atutxa, nadie haya hablado de contaminación de origen). Cuando se acepta o se cede a la lógica de la violencia, está claro que la lógica democrática se resiente. No ceder al chantaje de la violencia, ni relativizar cualquier interconexión entre política y violencia, es además el único modo de hacer justicia a las víctimas del terrorismo.

No ha sido ésta, sin embargo, la única noticia en las últimas horas de violencia relacionada con la política. La víspera una manifestación convocada por la asociación Galicia Bilingüe contra la imposición de la lengua gallega trató de ser impedida por medios violentos en Santiago de Compostela. Sedes de partidos políticos y medios de comunicación democráticos pintarrajeadas o dañadas, cierre
de accesos a la ciudad, carreteras incendiadas, agresiones directas contra la marcha, enfrentamientos con la policía, destrozos. La libre expresión violenta. Qué extraña paradoja: la política del poder legal autonómico, es decir del Gobierno bipartito (PSOE-BNG), es defendida por bandas incontroladas (nacionalistas e independentistas), mientras la oposición toma la calle protegida por la Policía Nacional.

La lógica de la violencia acaba anidando irremediablemente en el nacionalismo esencialista, que goza de buena salud en el Estado nuestro de las banderías, por mucho que se cuestione en el plano teórico. La crítica de la idea esencialista de nación conduce a aceptar para cualquier nación (cultural o política) su carácter de construcción localizada en un tiempo y espacio concretos; y a ser consciente de que toda identificación nacional comporta entremezcladas tradiciones e identidades múltiples, sin que deba atribuirse de antemano a ninguna de ellas una mayor legitimidad sobre las demás. Esto lleva a rechazar cualquier planteamiento monocultural, monopolítico y monocionalista ligado a la antigua noción de soberanía como poder omnímodo y excluyente.

Es la crisis actual de esa noción de soberanía la que lleva a considerar la dificultad del concepto tradicional de Estado-nación edificado sobre una triada de elementos que se entienden normalmente en términos de identificación: una determinada cultura o identidad cultural (quintaesenciada por la lengua) es afirmada en términos de nación y ésta debe constituir un estado (si no quiere admitir su fracaso histórico). No existen naciones eternas, ni identidades esenciales. La identidad requiere un proyecto compartido que debe ser constantemente actualizado en el tiempo. Ojalá los nacionalismos también lo comprendan. Invocar el plurinacionalismo (como hace la Declaración de Barcelona firmada en 1998 por los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos, dando por liquidado el Estado autonómico español), y formular a continuación (con el amparo del PSOE en algunas de esas comunidades) políticas que si destacan por algo es por su carácter mononacionalista, no deja de ser un profundo contrasentido. La soberanía se vuelve contra la ciudadanía.


La nueva revolución de la soberanía (a la que asistimos en el siglo XXI, alejándose de la protagonizada por los siglos XVI-XIX) incluye hoy nociones como la de soberanía difusa o compleja (vinculada a la propia idea de nación plural, que no admite exclusiones de ningún tipo: tampoco de la parte mayor en beneficio de la menor) y que llevan a valorar tanto la originalidad del Estado autonómico español como las posibilidades del constitucionalismo de 1978. Bueno es considerarlo frente a la lógica de la violencia, que pretende naturalizarse en la España de las banderías, pero que es incompatible con el Estado Constitucional.

sábado, 7 de febrero de 2009

Educación para los militares






Con una cuidada puesta en escena, rodeada de trajes militares de los siglos XVII y XVIII, la ministra de defensa Carmen Chacón presentó ayer las nuevas Reales Ordenanzas de las Fuerzas Armadas Españolas, tras su aprobación por el Consejo de ministros. El breve acto celebrado en el Cuartel General del Ejército ha despertado ya mucha polémica.





Se trata del nuevo código ético castrense que sustituye, reformándolas o completándolas, a las Reales Ordenanzas heredadas de la etapa de la Transición, las que impulsó el general Manuel Gutiérrez Mellado, aprobadas la víspera de la entrada en vigor de la Constitución de 1978. Carmen Chacón no se contenta con ser la primera mujer Ministra de Defensa en España y quiere acelerar, con paso firme, su marcha por la Historia. Gutiérrez Mellado jugó un papel determinante en la democratización de las fuerzas armadas españolas a la salida del franquismo. Fue el gran apoyo de Adolfo Suárez, considerado un “traidor” por algunos sectores del Ejército tras la legalización del Partido Comunista en 1977. Su imagen al lado de Suárez, desafiando a los golpistas, aquel tristemente célebre 23 de febrero de 1981, constituye todo un cuadro de la historia democrática de España. Pero la ministra Chacón no quiere ser menos y se ha dispuesto a reformar en profundidad la última norma “preconstitucional” española, acomodándola a los nuevos tiempos y valores que animan a nuestros ejércitos.





El nuevo texto será a partir de ahora materia obligatoria de estudio en las academias militares. El Gobierno Zapatero no sólo ha promovido la Educación para la Ciudadanía, con una asignatura obligatoria en la escuela para nuestros hijos, sino que ese empeño civilizador va a llegar también a todos los cuarteles gracias a la Educación para los Militares. La necesidad de atender a los nuevos escenarios planteados por hechos tales como la profesionalización del Ejército, la incorporación de la mujer a las FAS o las misiones en el extranjero, permite desarrollar la nueva doctrina en el registro que más gusta al estado mayor del PSOE. Los militares tendrán que conocer, difundir y enmarcar su actuación en el «derecho internacional humanitario» (la gran Caldera socialista debe estar ya trabajando con los más prestigiosos intelectuales, juristas y demás expertos en la organización académica de esta nueva disciplina).





Las Reales Ordenanzas reformadas por el Gobierno desarrollan los principios básicos de la Ética en Operaciones de Paz, aunque hubiera sido interesante profundizar en esos mismos principios en operaciones de guerra, que por mucho que nos reviente a todos, haberla hayla (como bien saben los militares) y es brutal. Por supuesto, como enfatizó la ministra, la nueva norma subraya la protección contra la violación y cualquier forma de explotación o agresión sexual, y favorece la convivencia intercultural y la protección del patrimonio cultural de los pueblos. (El Ejército, al menos el español, es el mejor instrumento para la Alianza de Civilizaciones). Finalmente, si el militar es un servidor público deben aplicársele determinados preceptos del Estatuto del Empleado Público, y su actividad diaria no puede descuidar aspectos tales como la conciliación de la vida laboral y familiar, la prevención de riesgos laborales, el fomento del compañerismo y la integración intercultural. (Claro, que cuando se está de lleno en Operaciones de Paz esto se complica, y si son de Guerra, pues que venga la ministra y lo explique).





Y todo gracias al impulso socialista. Política propaganda fue el nombramiento de Chacón, política propaganda son las reformadas Reales Ordenanzas. Por Real Decreto, por la Soberana Voluntad de nuestro Gobierno y su estupenda ministra. Sin buscar el consenso con el PP ni con otras fuerzas políticas. La Disposición final primera de estas nuevas ordenanzas establece el título competencial y remite al artículo 149.1.4.ª de la Constitución, que atribuye al Estado la competencia exclusiva sobre Defensa y Fuerzas Armadas. Mucho haz el amor y no la guerra, pero a la hora de la verdad el Estado soy Yo (tanto siglo XVII y XVIII en la puesta en escena de la presentación del texto resultaba sospechosa) y se evita el aval parlamentario. Ni siquiera se permitieron las preguntas de los informadores, algo que se ha convertido ya curiosamente en norma entre los socialistas.





Aunque la ministra destacó el hecho de que en la elaboración de las ordenanzas fueron consultados miembros de los tres ejércitos y de todos los estamentos, de abajo a arriba, la realidad es que las nuevas ordenanzas han sido ya contestadas por Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) con descalificaciones del tenor de “auténtico fraude de ley" y "chapuza jurídica". Las expectativas que tenían muchos militares sobre el desarrollo legal de sus derechos fundamentales se ven frustradas en el hecho mismo de que se haya prescindido de la tramitación parlamentaria como ley orgánica (a lo que obliga la Constitución para cualquier regulación de derechos fundamentales). Y no les falta razón (hubiera sido la solución más garantista, estando en vigor la Constitución, lo que no era el caso de las anteriores ordenanzas de Gutiérrez Mellado, pero no se ha querido hacer, y sobre todo no se ha explicado por qué). Esto sí que es un torpedo en la línea de flotación, señora ministra.

viernes, 6 de febrero de 2009

Ostentación en tiempos de crisis


El político no sólo tiene que ser honesto, sino parecerlo. Y en el teatro de las apariencias en que se ha convertido más que nunca la política actual, si algo no se puede consentir es el despilfarro en tiempos de crisis.

Casi es peor que un caso flagrante de corrupción o de malversación de fondos públicos. Porque si un político no tiene sensibilidad para eso, a nadie le extrañaría que tuviera piel gorda para lo otro, o de que no se enterara de lo que tiene debajo, como se ha dicho últimamente. La cuestión de fondo es una y siempre la misma: el uso que se hace de los fondos públicos, es decir, del dinero de los ciudadanos, del que el gobernante de turno es siempre responsable y ha de dar cumplida cuenta.


Que en plena campaña electoral a un candidato que aspira a repetir en el gobierno, le saquen a relucir un asunto de estos es mala cosa. Pero cuando al aludido sólo se le ocurre decir que es un problema de la oposición carente de ideas que aportar al debate, el tema es mucho más preocupante. Evidentemente constituye una muy mala respuesta, pero todavía es peor que este político y máximo representante del Estado en una Autonomía histórica española se quede mudo cuando se le insta a responder sobre gastos suntuosos: cuatro millones de euros en obras de reformas en la sede oficial de su gobierno bipartito (pavimentos acristalados a 400 euros el metro cuadrado; sillas de encanto británico a 2000 euros la hechizada unidad; ventanales mágicos, que se hacen opacos con la mirada y un mando a distancia: ¡carajo con las meigas!). Hasta tres veces calló el presidente de la Xunta gallega (“siguiente pregunta”, repitió tieso como un palo ante el sanedrín de los periodistas). Tres silencios, tres negaciones de sí mismo. No hizo falta que cantara el gallo, para saberlo.


El señor Pérez Touriño, todo un ejemplo de “austeridad” y “transparencia” (al final, en política, el único discurso que importa es el de los hechos), ha dado un disgusto al estado mayor socialista. Es obvio que ese despilfarro no puede pasar inadvertido a la opinión, y tendrá costes electorales adversos (si es que el eco se difunde realmente entre la población gallega). Son cosas que duelen a los ciudadanos. Del otro lado, el candidato popular, Nuñez Feijóo, se ha apresurado a eliminar de sus listas al número uno por Orense por no estar en paz con Hacienda. Esto le pasa hasta a Obama. Pero sí, la regeneración democrática debe comenzar por las carteras: la de uno y la de todos. Haciendo ostentación, si acaso, de cordura y honradez, sobre todo en tiempos de crisis.

jueves, 5 de febrero de 2009

Leña hasta hartar


Hace unos días “El Confidencial Digital” (4-02-2009) señalaba que Patxi López ha pedido a su rival del PP, Antonio Basagoiti, que le dé “leña hasta hartar”. López seguramente estará disfrutando de lo lindo con los videos del PP vasco, pero quienes están hartos de los leñazos que, sin comerlo ni beberlo, reciben a diario de sus amigos, y que tan negativamente repercute en sus campañas electorales, son el propio Basagoiti y Nuñez Feijóo.

Según El Chivato de ECD, la razón del sadomasoquismo de Patxi López obedece a un cálculo político acertado. Lo peor que podría sucederle a él como candidato, y lo que más dañaría las posibilidades de que finalmente se produzca una alternativa de gobierno en Euskadi, que pase por la salida del PNV del poder, sería que la gente tuviera la sensación de que entre PSOE y PP existe algún contubernio. Así que leña al mono. A visualizar la más impostada de las animosidades políticas con vídeos sobre el euskera y lo que haga falta. ¡Ah!, es Patxi quien se lo ha pedido. Aunque no dejaría de sorprender a los votantes del PP que fuera mayor la oposición al socialismo que la denuncia de la presión nacionalista sobre la sociedad y la ciudadanía vasca (por más que determinados sectores socialistas sean o se comporten de manera muy ambigua respecto al nacionalismo).

Es obvio que el PP vasco no lo tiene fácil, y que no aspira a superar en votos ni al PNV ni al PSOE. Bastante tiene con lo que ha vivido recientemente (salida de María San Gil, intrigas de Mayor Oreja), y no es poco el esfuerzo que está haciendo para intentar recuperar el clima de confianza dentro de sus filas y entre los votantes. Son importantes los retos y el nuevo papel que, sin duda, ha de desempeñar el PP en la política vasca. Pero héte aquí que un día sí y el otro también, todo su empeño político de presencia y discurso se ve oscurecido y silenciado por el ruido de Madrid (espionaje en la Comunidad de Madrid, pugna de sus dirigentes con el PP nacional).

Por muy galácticos que fueran los candidatos “periféricos” del PP, que sin duda lo son, y por mucha ilusión que le echen, que sin duda lo hacen, los muy pijos de la “capital” les están pinchando el globo cada vez que consiguen inflarlo con mucho esfuerzo. Y así no hay quien pueda. Eso no se hace. Fastidia a los niños y revienta a los grandes. “Harto de estar harto ya me cansé, de preguntar al mundo por qué y por qué”, podría comenzar a sonar en los mítines del PP de Galicia y País Vasco, con versiones adaptadas a sus respectivos idiomas.

Flaco servicio es el que les están haciendo sus compañeros de partido. Por mucho que el vasco y el gallego aspiren a que se acaben cuanto antes las investigaciones sobre la presunta trama de espionaje del Gobierno de Esperanza Aguirre, su campaña va estar continuamente salpicada por noticias de los chismes de Madrid. Y su misma condición de fieles de Rajoy no les va a favorecer. Hoy mismo la prensa se hacía eco de las palabras de Güemes, consejero de Sanidad y portavoz del PP de Madrid, que volvía a cargar con cinismo e ironía sobre el líder nacional del PP, aconsejando a los periodistas que preguntaran a Rajoy sobre los dossieres, porque él no había visto ninguno. Eso sí que es dar leña hasta hartar.

miércoles, 4 de febrero de 2009

La matraca anticlerical


Hoy está de visita a España el cardenal Bertone, secretario de Estado del Vaticano. Un peso pesado de la curia."La Iglesia no se va a callar si el poder político menoscababa la libertad de los católicos", dijo antes de salir de Italia. La anulación además de la cena de despedida con el presidente del Gobierno y resto de autoridades, inicialmente prevista para mañana, no ha hecho sino aumentar la satisfacción del presidente de la Conferencia episcopal española, Rouco, por el perfil que adquiere la visita vaticana.

Los socialistas españoles, siguiendo seguramente las directrices de nuestra obispa laica Fernández de la Vega, se han apresurado a congelar algunas iniciativas en el Congreso: el aborto, la eutanasia, la revisión de los acuerdos con el Vaticano y la retirada de símbolos religiosos, ni más ni menos. El grupo socialista esperará a que se vaya el hombre fuerte del Papa para presentar sus conclusiones sobre la reforma de la ley del aborto, y ha puesto también la brida a sus socios de la pasada legislatura, ERC e IU, acompañantes suyos en la cruzada laicista con proposiciones de ley tan urgentes para la ciudadanía como el que se facilite la apostasía. Ya habrá tiempo de retomar esos asuntos sobre los cuales el PSOE no sólo quiere hacer política, sino que cifra en ellos su suerte electoral.

La reinterpretación de la guerra civil, el alarde de símbolos republicanos o la resurrección de un viejo anticlericalismo forman parte de un mismo viaje hacia el pasado al que Zapatero ha querido y quiere invitar a las nuevas generaciones, empeñándose en recrear en el plano ideológico y simbólico un frente antifascista como si no hubiera existido la Transición. Si le dio buen resultado en la primera legislatura, por qué no va darlo en la segunda. Tan convencido quedó el propio PP de su asimilación al franquismo, que en el paso hacia delante que han dado, han reproducido la crisis de UCD.

Se trata de reducir la identificación izquierda-derecha, y por consiguiente el debate político, a una cuestión esencialmente cultural. El juego no es inocuo. No basta la esperanza para salir de la crisis, como sugiere Zapatero, pero más ingenuo aún sería confiar en que la pasión anticlerical pueda hacer olvidar el hambre o la situación personal de paro forzoso. A no ser que además de echar la bronca a los bancos, también se quiera hacer a la Iglesia responsable de la crisis. De nuevo los frailes envenenando el agua de las fuentes. A ver qué dice de eso Bertone.

Menuda segunda transición que está organizando Zapatero. No le basta con el barullo territorial (si hubo una filosofía autonómica durante la Transición, ahora ha dejado de haberla) sino que con la Iglesia quiere topar. Antaño se acusaba a la Iglesia de querer instrumentalizar políticamente la religión, pero ahora es la política de Zapatero la que juega a eso, porque cree que le puede dar votos (y esa es la única fe que importa).

Suárez rechazó a la salida del franquismo presentarse como depositario del voto católico, y se opuso a la definición y control de UCD por parte de los democristianos, consciente de la imagen clerical que aun conservaba la Democracia Cristiana como partido único para los católicos y como extensión de la jerarquía eclesiástica. Esa imagen, desaparecida la DC, resucitó en la pasada legislatura identificada, mal que le pese, con el PP (y algo tuvo que ver con ello Rouco, apareciendo como contrafigura del cardenal Tarancón).

Pero si no es aceptable ese perfil de “partido único” para los católicos, tampoco se puede venir a estas alturas con la matraca anticlerical.

lunes, 2 de febrero de 2009

Falta de crédito


Lo ha dicho el comisario europeo Almunia. “El crédito se ha parado en España”. Sin él no funciona la economía. Ni tampoco la política, me temo.

Ahí está el verdadero problema. Zapatero se limita a hacer eco de Obama y les dice a los bancos que no es momento de “grandes beneficios”. Faltaría. Pero el asunto es más grave. Les hemos dado mucho dinero y se lo han quedado. El crédito no fluye, no llega a las empresas ni a las familias. Los bancos no cumplen su servicio esencial. Almunia dice que no le gustaría estar en el papel de Zapatero, y nuestro presidente valiente garantiza que no se va a esconder "ni un minuto". Bravo. Todo debemos confiarlo a su fuerza y convicción, al poder mágico de su palabra. Se van a enterar esos banqueros, mira ahí los tengo. Estamos salvados, o eso parece, porque frente a las “lecciones de pesimismo del PP” el presidente sigue prometiendo, no sé si el moro, pero sí el oro. La solidaridad y las políticas sociales no van a disminuir sino todo lo contrario, repite una y otra vez, y eso no sale gratis, claro.
Seguro que las lecciones de republicanismo cívico que recibe e imparte Zapatero están al tanto de la reflexión y debate actual de los filósofos acerca de los deberes y compromisos que las generaciones presentes contraen con las futuras. Es estupendo tenerlo en cuenta a propósito del cambio climático, pero no nos olvidemos de hacerlo con el crédito. El crédito fácil sólo fluye de los bolsillos de Zapatero, que da la casualidad que no son los suyos sino los nuestros, los del sufrido contribuyente. Zapatero no sale gritando “¡enriqueceos!”, como hacían los liberales franceses de los años 1830 o los socialistas españoles de los 1980 en tiempos de vacas gordas. Ahora se trata de repartir miseria y lo más que se le ocurre decir es “¡consumid (estúpidos), consumid!” (eso de estúpidos únicamente se dirige en voz alta a los pesimistas del PP, que nos arrastran a todos). Pero el mensaje no pronunciado que Zapatero suelta a todos los ciudadanos españoles, a base de echar mano del déficit público y aquí no pasa nada, está claro: “¡endeudaos!”, y el que venga detrás que arree. Eso sí, que no cunda el pánico, que es fatal para la economía.

La falta de crédito afecta también a los partidos. Estamos lejos de unas elecciones generales (a menos que se produzca una debacle) y las encuestas son menos fiables que de costumbre. Pero la gente se desmarca de los dos grandes partidos. Del PSOE por la crisis general y del PP por su crisis particular. Dos millones de votos –según una encuesta de La Razón publicada hoy– les dan la espalda para refugiarse en el desencanto de la abstención o para caer en las sacas de los arribistas de última hora (la UPyD de Rosa Díez o la IU de Cayo Lara). Como no reaccionen PSOE y PP, a este paso esa sangría de votos les deja sin liquidez, y a ver qué nos encontramos en las próximas Cortes de esta España nuestra de las banderías. Que la crisis castigue al gobierno es lógico, pero que en estas la oposición esté como está es mucho más grave, y no se entiende.
Rajoy está en entredicho. No es su pellejo el que está en juego, sino la credibilidad de la entera oposición, de cuya fuerza se precisa para el correcto funcionamiento de las instituciones y de la misma democracia. Aguirre ha anunciado hoy su disposición a aceptar la comisión de investigación en la Asamblea de Madrid sobre los espías. Lo ha hecho poco antes de que comenzara la reunión de los pesos pesados del PP convocada por Rajoy para tratar, entre otros asuntos, de ese tema que desangra a su partido, y le imposibilita para ejercitar su tarea y presentarse como alternativa. Rajoy le había pedido sin éxito a la presidenta madrileña que aceptara esa comisión en sede parlamentaria. Sólo cuando se ha sentido acorralada, ha aceptado Aguirre hacerlo.

No es admisible ese juego, ni se comprende bien que se deje ahora en suspenso la investigación interna puesta en marcha por la secretaria general del partido (a la que tanto temía seguramente la dirección del PP de Madrid). No es verosímil que se haya producido una verdadera rectificación por parte de Aguirre, ni que ande preocupada por el daño infligido al partido, ni que vaya a respaldar ninguna verdad que la pueda perjudicar. Un partido como el PP no puede consentir que la iniciativa y los tiempos políticos de la oposición los marque quien, jugando a la contra, sólo parece moverse por interés propio una y otra vez. No hay tiempo que perder, si el PP quiere afrontar con éxito alguna elección, y Aguirre no tiene ninguna prisa, cerrará en falso la comisión y volverá "sus conclusiones" contra Génova y Rajoy, como ya intentó hacerlo la semana pasada.
Falta de crédito en la economía. Falta de crédito en el presidente y en el partido del gobierno. Falta de crédito en la oposición. El panorama es sombrío. Pero fuera pesimismos. Siempre queda el deporte para levantarnos la moral. Y nos lo tiene prometido Zapatero. En la próxima crisis de gobierno, se prescinde de Solbes y se crea un ministerio del deporte. No es mala idea. Puestos a seguir apostando por la política propaganda, convirtamos al menos en cualidades públicas las virtudes de un jugador singular como Nadal, que ayer volvió a deleitarnos. Coraje, pundonor, capacidad de superación, entrega, caballerosidad, cumplimiento estricto de las reglas. No es nada para la política que corre.