viernes, 21 de octubre de 2011

¿Final de qué?

ETA anunció solemnemente el 20-O, a un mes del 20-N, el "cese definitivo" de la actividad terrorista. Sin duda, esa decisión es una muy buena noticia para todos, aunque ha tenido distinto tratamiento en los medios. En la portada de hoy de Le Monde, ni aparece, lo cual es muy significativo, pese a que Zapatero y Rubalcaba agradecieron de manera particular a Francia y a su presidente Sarkozy la cooperación con España en la lucha contra el terrorismo. En España, las valoraciones del hecho, por parte de la opinión publicada, son diferentes.

ETA anuncia el cese definitivo de la violencia, pero ni se disuelve, ni entrega las armas. Es un paso necesario, pero no suficiente. ETA ha hecho de momento una buena performance. Escrito el guión (pactado o no desde hace tiempo con el gobierno de Zapatero, como algunos suponen), y después de recibir el aval de la Conferencia internacional de paz, reunida los pasados días en San Sebastián, que ha proporcionado a ETA una audiencia amplificada, su puesta en escena ha construido un relato fiel al mundo primitivo de sus creencias primordiales, justificándolas, pero que olvida a las verdaderas víctimas, pues es evidente que no cabe confundir víctimas con verdugos.

Zapatero ha exaltado el temple de la sociedad española, guiada por el estado de derecho, que permitirá que España sea "una democracia sin terrorismo, pero no sin memoria". Esperemos que así sea, ahora que contento él, ya tiene la tranquilidad de pasar en el último minuto a la Historia como el presidente que puso fin al terrorismo de ETA, al menos como un contrapunto a algo que pesa en su ánimo: que, en el marco de la Gran Recesión, se le pueda considerar también como el gran fautor del quebranto de España.

ETA no quiere desaparecer, sino transmutarse, sin bajar la cabeza, sin reconocer errores, sin renunciar un ápice a su pasado. La tranquilidad de la sociedad sólo será completa cuando ETA anuncie su disolución, afirmó ayer Rajoy, pero ETA pretende evitar esa necesidad, y hasta el tener que desprenderse de la pistola (no quiere utilizarla ya, pero la mantiene como si la organización en pleno buscara reemplearse como escoltas o ángeles guardianes de la democracia vasca).

Se insta a España y Francia (aunque este último país obvia a ETA como un problema suyo) a una negociación de las "consecuencias del conflicto", dicen los mediadores internacionales, teloneros del comunicado de ETA. ETA ya únicamente pretende una negociación técnica: la excarcelación de los presos y la desmilitarización del País Vasco, esto es, la salida de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, como si se tratara de un territorio ocupado. Ni más, ni menos, como si no hacerlo fuera a suponer un acto de venganza en contra de la justicia.

El líder del PP y previsible nuevo presidente del Gobierno encargado de gestionar la nueva situación después del 20-N, ha subrayado cómo la sociedad española ha sabido resistir al chantaje emocional de los terroristas durante décadas, y lo seguirá haciendo. La renuncia de ETA se ha producido "sin ninguna concesión y es sin duda el único camino en el futuro". La ley no es incompatible con la generosidad, pero el diálogo (no negociación) y la reconciliación debe ser seguir a la petición de perdón. ETA debe someterse a un ritual de purificación, si se quiere cerrar la brecha abierta durante tantos años, por muy pactado que pueda resultar el ceremonial a seguir.

Sin duda es buena noticia el anuncio realizado por ETA un mes justo antes del 20-N con el claro propósito de favorecer a la izquierda abertzale oficial (Amaiur) en las elecciones frente al PNV en el País Vasco o Geroa Bai en Navarra (y de paso hacer un pequeño favor al PSOE en devolución de algún servicio prestado). Está bien que ETA quiera hacer política, pero entonces que se disuelva y entregue las pistolas. La democracia es fuerte, pues ha sido ella quien ha vencido la amenaza de ETA forzándola a dar este paso. No es ETA quien está en condiciones de dar lecciones de política y democracia, sino de aprenderlas, y desde sus fundamentos.


Publicado en Diario de Navarra, 22 de octubre de 2011

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