miércoles, 13 de octubre de 2010

A la intemperie

 Zapatero está a la intemperie. Hace dos domingos los resultados de la primarias de su partido en Madrid le dejaron en una malísima situación. Intentó defenestrar en verano a Tomás Gómez pidiéndole, o más bien exigiéndole, que dejara el paso como candidata del PSOE a la señorita Trini, porque estaba seguro de que podía ganar a la señora Aguirre en las próximas elecciones autonómicas. Pero Trini, que en su día no fue capaz de ganar a Gallardón, ahora no ha podido siquiera ganar a Gómez. El díscolo David se ha convertido en un pérfido Goliat, y resulta que el presunto defenestrado, con un ágil movimiento, revolviéndose sobre si mismo en el alfeizar de la ventana, ha dejado a Zapatero con medio cuerpo fuera colgando y a la fresca.

Únicamente la obispa laica  -la señorita María Teresa- ha acudido en su auxilio con una frase -'el presidente siempre gana'- que ya sólo los viejos son capaces de valorar en lo que tiene de resabio estalinista ('el partido siempre tiene razón'). Este país ya no es para viejos y, mira por dónde, se ha poblado de 'chorlitos', incluso dentro del PSOE, que se atreven a desafiar al poder, y que no aceptan ciegamente las 'verdades del partido' infaliblemente proclamadas por el supremo Secretario General. 'Intelectual con cabeza de chorlito', dictaminó la Pasionaria en los tiempos heroicos, antes de expulsar a Jorge Semprún del Partido. Los intelectuales del PSOE, que han callado durante tanto tiempo, ya comienzan a decir algo para amparar a tanto chorlito.

Mientras Zapatero boca abajo -la sangre afluyendo a la cabeza- comienza a meditar lo que considera debe ser una decisión muy personal tomada en la alcoba del poder -si se presenta o no como candidato del PSOE a las próximas elecciones generales-, sus compañeros de partido no paran de moverse a su alrededor, no para echarle una mano -no vayan a interrumpir las meditaciones a la intemperie del señor José Luis-, sino para tomar las mejores posiciones una vez caiga éste desde lo alto. La ministra de Defensa, Carme Chacón, se ha atrevido a decir (ahora que los post-zapateristas Blanco y Rubalcaba han salido trasquilados con lo de Gómez) que España está preparada para tener una presidenta de Gobierno. Todos hacen cábalas hoy sobre los pensamientos que albergaba ayer la señora ministra cuando escuchaba los silbidos y abucheos que unos desalmados dirigían a Zapatero -cumpliendo el ritual, según él- durante la parada militar de la fiesta nacional.

sábado, 2 de octubre de 2010

Espera con poca esperanza

Los sindicatos escenificaron la huelga general del 29-S con una actuación bastante floja. La audiencia les dio la espalda y no se identificó con la puesta en escena de los actores, a diferencia del poder que había pactado con ellos la representación para que no hubiera ni vencedores ni vencidos. Que se lo digan a los ciudadanos que se vieron perjudicados en su vida cotidiana o a los que tuvieron que afrontar sucesos verdaderamente adversos, como los que se vivieron en Barcelona.

Cuando el gobierno da la espalda a la opinión, o más aún a los problemas verdaderos, y sólo se preocupa de su imagen, le crecen los enanos. El termómetro del deterioro del gobierno fueron los sucesos de Barcelona protagonizados por una mezcolanza de pijos, okupas y antisistema que han jugado y juegan a erigirse en contrapoderes, con los que acaba transigiendo el poder para no perder territorio, como una banda más. La violencia urbana en Barcelona ha sido muchas veces en la historia contemporánea de España el mejor indicador del desgobierno de la nación, y esa misma impresión ha podido tenerse ahora.

A la audiencia le importa poco los problemas de los sindicatos, los juego de poder dentro de los partidos, las primarias del PSOE en Madrid y las consecuencias que puedan tener para Zapatero o para quienes se postulan como sus sucesores. A la audiencia le preocupa bastante poco lo que ocupa verdaderamente a los actores políticos. A la audiencia le desespera que la oposición pueda limitarse a esperar a que Zapatero se consuma en sus propias brasas, porque ni le interesa ese plato, y porque se antoja una eternidad el año y medio que pueda faltar hasta que sea servido.

Mientras, las agencias siguen rebajando la calificación de la deuda española, que junto a los gastos de desempleo, se comen una parte ingente de los próximos presupuestos generales pactados con el PNV y presentados por Zapatero con desfachatez como los de mayor gasto social de la historia de España, cuando la realidad es que son los más insolidarios, porque elevan a categoría permanente la desigualdad real entre los españoles: que puedan romper la caja única de la seguridad social, poco importa si consiguen alargar la vida de Zapatero. 

Lo preocupante en términos políticos no es la lenta agonía de Zapatero, sino los efectos de la inutilidad de la política en la audiencia. El peligro de que la audiencia dé definitivamente la espalda a la política es real. O que la política pueda recalar en otros actores y audiencias, mucho más mediáticas, príncipes y princesas del pueblo, que den un espectáculo aún mayor, tan desagradable para unos como merecido para otros. Lo peor que puede pasar en tiempos de crisis, es que la espera se realice sin ninguna o con poca esperanza.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La batalla de Navarra

Rajoy ha dado un pequeño toque a Santiago Cervera con objeto de remover sus fundadas y comprensibles razones para no ser el candidato del PP en Navarra a las próximas elecciones autonómicas (que en el viejo reyno son, como todo, forales). Vamos que sí o sí, y Cervera ya ha dado algún pasito para formalizar el 'sí, qué remedio, quiero'. El primero disculparse públicamente por haber hablado mal de Don Miguel Sanz cuando se produjo la no tan traumática ruptura de UPN con el PP. O sea, confesión pública, conocido rito de aflicción que tiene efectos reparadores.

Don Miguel, virrey de Navarra, ha reconocido el gesto y ha manifestado que Cervera ya ha pagado la mitad de su deuda, pero que aún le queda la otra media, devolver su escaño de diputado en el Congreso a UPN, a quien le pertenece por haber sido UPN -el dedo de Sanz entonces- quien lo propuso para ir en las listas de la coalición con el PP. Sanz tendrá que esperar a que Cervera sea formalmente nominado como candidato del PPN, y la 'devolución' -o mejor, la reversión- del escaño a UPN se producirá automáticamente, al ser un nombre de UPN el que figuraba por debajo en la lista de las últimas elecciones generales.

Que UPN lo disfrute bien en el tiempo que falta para las próximas generales -como mucho año y medio-, porque a tenor de las encuestas disponibles, el partido regionalista navarro concurriendo separado del PP no va a obtener escaño en Madrid en 2012, si no se convocan antes. De momento el PNV le ha hecho un favor a UPN (Don Miguel puede temblar como pretenda cobrárselo) con el pacto al que ha llegado con Zapatero para sacar adelante los próximos Presupuestos Generales, pues sin el apoyo vasco tendría que haber disuelto el Parlamento y convocado nuevas elecciones.

Don Miguel, ufano, ahora que está personalmente de retirada, ha cargado también contra Cervera argumentando que el gran objetivo del PP en Navarra es que Rajoy se instale en la Moncloa (a fumarse sus puros, le ha faltado añadir), mientras que el de UPN es que no se instale un gobiero nacionalista en Navarra. La paradoja es que, pulsando como pulsa la única tecla del teclado regionalista -el miedo al nacionalismo-, no haya contestado aún a la oferta que se lanzó en el verano desde el centro-derecha navarro, si es que se enteró.

En efecto, ha pasado relativamente desapercibida la noticia del acuerdo de mutua colaboración entre el PP de Navarra y el CDN -el partido fundado por Juan Cruz Allí y ahora liderado por Burguete- con vistas a las próximas elecciones, precisamente -se ha argumentado también desde las dos partes- por la circunstancia de que el acuerdo entre EA (integrada en NaBai en Navarra) y Batasuna podría provocar que los nacionalistas fueran la lista más votada en Navarra, si el centrodeercha se presenta desunido, y el PSN arrastra consigo el desgaste o la caída libre de Zapatero.

No se sabe qué va a hacer UPN, máxime cuando las relaciones entre Don Miguel y Doña Barcina -la actual presidenta de UPN, alcaldesa de Pamplona y próxima candidata al gobierno de Navarra- se han tensado, como era de esperar, y mucho más después de pequeñas escaramuzas entre los dos como la reciente presenciada a propósito de unos relojes regalados por la CAN, por si no fueran pocos los muchos miles de euros que han recibido -ellos y Jiménez del PSN- por la asistencia a los consejos de la entidad.

Consejos compro o vendo, y para mí no tengo, pensará Don Miguel. Un acuerdo 'defensivo' (frente al nacionalismo) entre PP-UPN-CDN, al que podría estar más inclinada Barcina por su propia afinidad personal con el PP -de hecho, ella habría sido la candidata natural a liderar el PPN, en lugar de Cervera-, dejaría en evidencia a Sanz y a su estrategia consumada de romper el pacto UPN-PP para pactar con el PSN, con el que aspiraba a gobernar eternamente Navarra, como gran objetivo político del milenio. Veremos en que quedan UPN y PSN después de los comicios.

En todo caso, la pinza del PP y CDN contra UPN tiene trascendencia al menos simbólica. El voluntarismo de Sanz que mágicamente convertía a UPN en un partido de centro por el hecho de llegar a acuerdos con el PSN, dejando al PPN 'necesariamente' a su derecha, pierde su efecto, si es que ha llegado a tenerlo. El CDN para muchos lucha por su supervivencia electoral (y consiguientemente política), pero conserva su 'imagen de centro' asociada a la de un navarrismo 'inteligente'. Quien puede quedar ahora a la derecha, con mayor fidelidad a sus orígenes, es UPN y será el sucesor de Jiménez (de estirpe navarra, pero con toda probabilidad más fugaz que los antiguos reyes ) quien no querrá pactar con ella.

Está por ver -sea cual sea la fórmula que pueda prosperar, y que en ningún caso pasará por la desaparición de las siglas del PP en la política foral- el efecto de ese acuerdo PP-CDN en la merma electoral (y consiguientemente política) de UPN. Si UPN comienza a perder votos, los perderá cada vez más, y rápidamente. Claro, que a Barcina, viéndolas venir, siempre le quedará la posibilidad de saltar al PP, y así el príncipe Cervera -como en los cuentos felices- podrá regresar a la Corte, donde además de reunirse con su amada, recibió -se contará- merecidas recompensas. La batalla de Navarra está servida, con independencia de cómo evolucionen las huestes nacionalistas.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Cumpliendo el guión

ETA no ha tardado en actuar según estaba previsto, con un nuevo comunicado que apela y agradece a los 'mediadores internacionales' su desinteresada iniciativa y pronunciamiento recogidos en la Declaración de Bruselas de marzo pasado, manifestándose dispuesta a reunirse con ellos para analizar el conflicto vasco y su solución. Ante la inacción de España y Francia, ETA apela al César internacional, al laureado con el Nobel de la Paz, a quien la organización terrorista pretende seducir con vaporosas figuras literarias a propósito de mares, anclas y aguas profundas.

La representación está en marcha. Ahora sólo falta ver lo que está dispuesto a hacer el Gobierno español por 'exigencias del guión'. Al desnudo, en cualquier caso, habrá de quedar, cuando llegue el momento crucial de la decisión (la presencia o no de Batasuna en las elecciones) y todos deban quitarse la máscara o no sea posible ya ponérsela. La audiencia permanece escéptica sobre el éxito y la autenticidad de una representación que al profundo drama social y moral que subyace de fondo, añade en su  nivel más superfical, pero determinante para esta puesta en escena, el drama político particular del gran mensajero de la paz de la escena española.

viernes, 10 de septiembre de 2010

ETA en escena

ETA ha entrado en escena para decir que cesa sus acciones ofensivas, que ya habían cesado hace meses por la eficacia del acoso policial que sufre por parte de España y Francia. Ni siquiera se habla de tregua, y por eso todos los partidos -menos la izquierda abertzale- se han adelantado a decir que el comunicado enviado a la BBC es 'insuficiente', que no era lo esperado, y que defrauda incluso las expectativas que se había hecho esa izquierda, dispuesta a ir mucho más lejos de lo que quisiera ETA, que no deja de arrogarse la tutela sobre ella.

Por supuesto que el comunicado es insuficiente, pero ETA ya ocupa el centro del escenario, y seguramente continuará haciéndolo en los próximos meses, precisamente porque lo que ha dicho es insuficiente. ¿Por qué esta súbita entrada en escena de ETA, por otra parte ya anunciada desde meses atrás? La proximidad de las elecciones municipales es una poderosa razón. Batasuna tiene prisa por volver a las instituciones de la mano de EA y si puede de Aralar. ¿Está avalando ETA esa operación en su comunicado? ¿O es un simple intento de lavar la cara, por su parte, para poder culpar luego al Gobierno de no haber permitido las listas de Batasuna?

El Gobierno por boca de su ministro Rubalcaba parece mostrarse firme con eso de 'o bombas o votos', que viene repitiendo incansable en un esfuerzo encomiable de pedagogía política. Como si esto fuera realmente lo sustantivo del momento e hiciera falta, por tanto, un nuevo movimiento o bien de ETA, entregando las armas, o bien de Batasuna, renunciando expresamente a la violencia y desmarcándose claramente de ETA (cosa que hasta ahora Batasuna todavía no ha hecho, y no se sabe siquiera si se lo ha pedido EA). Pero, en cualquier caso, el gobierno no piensa ni tiene por qué mover ficha, se dice.

Si sólo hay esto, indudablemente no hay nada. El Gobierno, aunque quisiera (que dice que no quiere), no va a poder colar esta vez a Batasuna en las listas con artificios rocambolescos como los utilizados las últimas veces, y aún para ir con EA mucho va a tener que blanquear sus nombres. El Gobierno no se va a mover, pero eso no quiere decir que no se haya movido ya. Que se hubiera anunciado la retirada de escoltas a determinados cargos antes del comunicado de ETA, resulta por lo menos curioso. El Gobierno no va a negociar, no va a abrir un nuevo proceso de negociación, por orgulloso que se sintiera Zapatero antes del verano de su iniciativa de la legislatura anterior (y resulta también curioso, con todo lo que llovió después, que el presidente se atreva a elevar a la categoría de mayor acierto lo que sin duda constituyó un enorme error de cálculo por parte suya). El Gobierno no va a negociar, pero eso no quiere decir que otros no vayan a hacer las veces.

La presencia en el escenario (medios, Parlamento europeo) de 'mediadores internacionales' para resolver el 'conflicto vasco' y poner fin definitivamente a ETA, remite a varios meses atrás y seguramente no tardarán en aparecer de nuevo. Si lo hacen no será por la capacidad operativa y de influencia actual de ETA, presuntamente derrotada, sino porque el Gobierno así lo ha pedido y urdido, por supuesto con las mejores intenciones, pues todos queremos la desaparición del terrorismo de nuestras vidas. No es probable, si así fuera, que ese movimiento lo haya acordado con el PP, por mucho que se esfuerce Rubalcaba en escenificar el giro de 180º en la política antiterrorista del PSOE respecto a la legislatura anterior. El comunicado es insuficiente porque habrá otro, y ya se especula, en efecto, sobre la proximidad de un nuevo comunicado de ETA sometiéndose a la verificación internacional del cese (unilateral, porque sólo de ella proviene) de hostilidades.

Y surge la maldad. Zapatero ha visto la parte positiva que tiene que desde fuera le marquen y exijan a su gobierno lo que hay que hacer, como se ha visto con la crisis, que de otra manera no se hubieran dado los pasos mínimos que se han dado en España, como la reforma laboral aprobada por las Cortes ayer. Los mediadores serían de facto los negociadores y el Gobierno -sin tener que explicar las diferencias del caso vasco con Irlanda del Norte o Kosovo- podrá cumplir diligentemente determinados 'pasos obligados' sugeridos por los mediadores, que si vinieran ahora de su mano sería impensable hasta plantearlas, como por ejemplo la inmediata legalización de Batasuna o la desaparición de la Ley de Partidos, o el ulterior reconocimiento del derecho de autodeterminación. Evitaría así el desgaste que supondría conceder por propia iniciativa esas exigencias actuales del abertzalismo, pero capitalizaría -en el momento en que se encuentra ya sin ningún capital político- el éxito inmediato de la expectativa del final de ETA. Pero, por supuesto, los pensamientos malos hay que alejarlos rápidamente de la mente.

La sociedad española, y la vasca en particular, urgen a la desaparición de ETA. Está en la mano de ETA. Lo que no pueden pretender los terroristas es erigirse en directores del 'proceso democrático' cuando aún no han demostrado conocer ni interiorizado las reglas más básicas de la democracia. No se trata de despreciar cualquier ayuda que pueda facilitar el fin de la violencia, pero sería irresponsable prescindir ahora de lo que se ha mostrado eficaz en la lucha contra el terrorismo, o de lo que han sido lentos pero importantes avances en la izquierda abertzale, como la aventura de Aralar, que podrían irse al traste precipitando las cosas. El tema es urgente, luego conviene esperar. La urgencia de las elecciones es razón suficiente para no dejarse llevar por ella. ETA y Batasuna -hoy formalmente lo mismo- han engañado demasiadas veces con la cita de las urnas y no hay nada, por el momento, al menos en el terreno de lo cognitivo, sensaciones y emociones a parte, que indique que vaya a suceder ahora lo contrario.

Que Batasuna pueda llegar a hacer verdaderamente política exige cultura -cultura política- y tiempo: algo más, sin duda, que unos pocos meses. Zapatero soñaba con que el fin de ETA pudiera llegar con Aznar. No fue así. Tampoco tiene que ser necesariamente con él. Si de verdad se quiere ver ese final, los dos grandes partidos han de ir de la mano. Zapatero quiso ir solo a desatascar el tema catalán y ha provocado casi una inundación. A estas alturas debía saber que el tema vasco es 
aún más complicado. De dos debilidades, la de ETA y la de Zapatero, es difícil que pueda establecerse un terreno firme que produzca el fortalecimiento de la convivencia colectiva, que es lo que precisan el País Vasco y España.

martes, 31 de agosto de 2010

La marcha sobre Zapatero

Debe ser el el efecto del regreso de vacaciones, que uno está más fuerte y ha engordado, pero la sensación que transmite el pobre Zapatero, que no ha podido disfrutar de ellas, es de extrema debilidad. Seguramente no es así, pero eso da lo mismo mientras los demás lo crean y actúen como si así fuera, no sólo pensando en Zapatero, sino en la nación que gobierna, España.

A Franco, cuando estaba en las últimas, Marruecos le organizó la marcha verde sobre el Sahara. Ahora que a Zapatero no le ven bien, dan alas a sus activistss sobre Ceuta y Melilla, y se lían a palos contra los nuestros que defienden los derechos de los saharauis. El gobierno de España, el de Zapatero, se limita a decir que no pasa nada o a dar la razón al gobierno de Marruecos.

No sé si es entreguismo, pero es lo que parece ante la audiencia. La marcha sobre Zapatero, antes de que se marche él, también se está organizando dentro de nuestras fronteras, como se está comprobando a propósito de la negociación de los Presupuestos. Zapatero no está dispuesto a marcharse ni a adelantar unas elecciones que pudieran acelerar su marcha, pero está dispuesto a que los nacionalistas marchen sobre él y sobre los intereses de España.

¿Por qué no se va a aplicar ahora el artículo 150.2 de la Constitución -la cesión de competencias exclusivas del Estado- por concesión a los nacionalistas vascos, aunque eso pudiera romper la caja única de la Seguridad Social y debilitar el pacto PSE-PP en el País Vasco, si con ello Zapatero se asegura los votos del PNV en el Parlamento y salva la cara? Veremos si es entreguismo, pero lo sigue pareciendo.

Los nacionalistas dijeron o dieron a entender hace meses que no apoyarían estos Presupuestos, los que se suponen decisivos para la salida de la crisis y sobre los que va a poner sus ojos Europa. Pero como no hay dinero para pagar los favores, la situación es más peligrosa. El precio a pagar es directamente político, retumbe el condado de Treviño o la reciente sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut.

La marcha sobre Zapatero es una marcha sobre España. El PP lo sabe, pero a veces parece divertirse con ello, porque también juega a explotar la debilidad del Presidente y organiza su particular marcha sobre él. No estaría de más, si realmente es consciente de la gravedad de la situación que predica, que al menos se ofreciera a negociar las cuentas públicas con el PSOE, antes de seguir contemplando este drama  agónico y tristemente inevitable.

viernes, 6 de agosto de 2010

Zapatero, en la mina

Zapatero no irá este año a Rodiezmo, a la fiesta minera leonesa que marcaba el inicio del curso político socialista desde que él gobierna, porque no está el horno para bollos con los sindicatos, que le han hecho la faena de anunciar la convocatoria de una huelga general a cámara lenta, y hasta que ésta no se celebre, tenga mucha o poca repercusión, el presidente no puede hacer nada: ni plantear una crisis de gobierno, ni nuevas medidas contra la crisis, ni nada de nada.

En estas lo mejor que podía hacer es irse de vacaciones, pero tampoco. No puede irse de vacaciones, porque la crisis, o mejor, la nueva imagen que quiere dar de sí mismo ante la crisis, no lo permite. Después de todas las costosas reformas que se habían hecho en años pasados para que el palacete de La Mareta, en Lanzarote, estuviese a gusto de los señores Zapatero-Espinosa, ahora la teatralidad de la política no permite 'justificar' el gasto.

Zapatero no irá a la mina en otoño, pero se queda en la mina en verano, aunque tenga poco que hacer, porque para bien o para mal la economía va ya sola. Así que para llenar el tiempo, Zapatero hace lo único que sabe hacer. Maniobras cortas, tengan las consecuencias que tengan, y se lleven por delante lo que sea o a quien sea. Zapatero trabaja por su supervivencia, pues ya no hay cocina que pueda endulzar las encuestas, como se ha visto con el barómetro de julio del CIS, que reconoce más de 6 puntos de distancia al PP.

Montilla, en un rasgo de honestidad y sentido común, dijo en el Parlament catalán que la única manera de remediar lo ocurrido con el Estatut era una reforma de la Constitución. En Moncloa la cosa no debió gustar (la obispa laica ya había predicado que la reforma de la Constitución exige determinados consensos nada fáciles de conseguir, sobre todo cuando ni se pretenden, se olvidó añadir) y la tesis duró poco. El propio Montilla apareció en El País silenciando su afirmación del día anterior y lamentando por el contrario que el actual TC hubiera traicionado el espiritu posibilista de 1978.

La realidad es justamente la contraria, pero es lo que conviene a Zapatero, asegurar -sin más garantía jurídico-política que su palabra- que el estropicio del Estatut se puede arreglar por la puerta de atrás de la reforma de alguna ley orgánica, e intentar así contener la pérdida de votos en Cataluña, y el propio enfado del PSC, que hasta Felipe González ha tenido que defender lo indefendible: lo que no tiene cabida, sin reforma, en la actual Constitución de 1978, como le recordaba ayer Wert en las mismas páginas de El País.

No basta Cataluña para preservar el bien supremo de España, que es el PSOE. Zapatero y Moncloa trabajan estos días para imponer directamente de nuevo sus candidatos en Madrid, saltándose los cauces normales del partido. La famosa defenestración de Praga, al lado de la que se prepara de Tomás Gómez, el máximo dirigente del socialismo madrileño, será cosa minuta, si la resistencia de quien Zapatero aupó por las mismas razones que ahora quiere lanzarlo al vacío no logra dar un vuelvo a la situación.

Cataluña, Madrid, dos comunidades simbólicas y una ingrata realidad para el PSOE, que en nada  puede ayudar a mejorar sus expectativas generales, muy deterioradas en estos momentos Zapatero se queda en la mina este verano con la mirada puesta en las elecciones del próximo curso político, que es realmente lo que le preocupa y ocupa. Otra cosa es que tanto tesón no acabe en rebelión. Pero, en fin, cuando se baja a la mina lo importante es salir, Con el rostro ennegrecido, pero salir. Sin haber provocado el derrumbe de los galerías tras nuestro paso, mucho mejor.