jueves, 28 de enero de 2010

De constelaciones y faisanes

La gran constelación planetaria, anunciada hace tiempo por doña Leire Pajín, a propósito de la presidencia europea de Zapatero, lejos de fortalecerle -como se confiaba- está poniendo de manifiesto los límites de su liderazgo. El problema no es Obama (aunque Aznar, en su reaparición en la TV pública española, se empeñe en afirmarlo), sino Zapatero. Obama cumple su parte y le ha invitado al Desayuno de Oración en la Casa Blanca para que el presidente español se luzca como Orador. Lidiar en los debates parlamentarios, sabe, sabe como manejarse, aunque no diga mucho. Pero orar es una faceta suya desconocida, y hasta sorprendente que lo vaya a hacer, dado su empeño mostrado en España en que el nombre de Dios no se pronuncie, no en vano, sino en público. El presidente del Parlamento, Bono, está que trina, porque pudiéndole enseñar a orar, él que reza a diario según dice, no ha sido invitado como acompañante al Desayuno. Y ahí tenemos a Zapatero, leyendo solo la Biblia por las noches, alimentando sus buenos deseos.

Pero mientras llega su Hora, agrupamientos estelares más modestos de índole local, le están colocando en su peor momento: en las encuestas y ante la opinión pública, por los disgustos que le está dando la prensa y el buen rollito que ahora se vive en el PP (Aguirre y Gallardón escenificando su apoyo a Rajoy). Zapatero ha invitado a Pedro J. al famoso Desayuno, en prueba de buena voluntad, y ahora resulta que El Mundo parece olvidarse de su antigua inquina hacia Rajoy y está tirando decidido del hilo del chivatazo a ETA -el llamado caso Faisán- con consecuencias imprevisibles para el Gobierno. La investigación del soplo producido durante el proceso de negociación con ETA de la pasada legislatura, que desbarató una operación judicial en curso contra la banda, ya ha salpicado directamente al número dos del ministerio del Interior y ha puesto muy nervioso a su titular Rubalcaba.

Más allá del hecho en sí, y de las valoraciones que este reclama en el marco de la defensa del Estado de Derecho, la espinosa cuestión afecta de lleno a la política interna socialista. De discutirse si Rajoy sería el candidato del PP a las próximas elecciones generales hemos pasado a cuestionar que lo sea Zapatero por el PSOE, y hasta le han pedido dentro de sus filas que se defina, por harta que esté su mujer Sonsoles de la vida que lleva en el palacio de la Moncloa. En esta tesitura que Rubalcaba, a quien en mentideros de todo tipo se le considera la única personalidad socialista que podría suceder a Zapatero con garantías electorales, quede tocado o muy tocado, resulta evidentemente un problema, por incombustible que parezca el personaje. Todo se alinea fatalmente contra Zapatero. De la pretendida constelación con Obama hemos llegado a la constelación del Faisán. A base de desayunarse todas las mañanas en la prensa con Faisán, a Zapatero el Desayuno en la Casa Blanca con Obama se le puede atragantar. Esperemos que como música de fondo no suene El canto del cisne.

miércoles, 20 de enero de 2010

Resurrección de Haití


Haití se ha convertido desde el 12 de enero, como consecuencia del brutal terremoto, en un campo de desolación y muerte, en un gran cementerio, donde no se sabe si hay lugar a la esperanza. Las miradas del mundo se concentran en esa pequeña parte del globo, antaño puerta de un Nuevo Mundo -La Española- y que alzó después confiada la bandera de la libertad, siguiendo los pasos de Estados Unidos y Francia, antes de que lo hicieran los territorios americanos pertenecientes a la Monarquía Hispánica.

Una tierra de esclavos cobraba una enorme fuerza simbólica al arrancar de la Nueva Nación francesa -la patria de la soberanía nacional- su propia independencia. La filosofía del progreso no pudo, sin embargo, erigirse en el faro de la población haitiana, ni asegurar su perfeccionamiento. La dirección de la historia lejos de evidenciar un proceso de mejora de forma constante, ha conducido a evidentes retrocesos. No cabe hablar siquiera, para describir la evolución de Haití, de reproducción del declive a través del propio progreso. Las fuerzas de la naturaleza dificultan aquí la interpretación de que cualquier revés, por fuerte que sea, es algo pasajero o pueda ser incluso un claro estímulo para nuevos progresos.

Haití es hoy "el peor de los mundos posibles" y ante él la respuesta de la Comunidad Internacional no ha hecho hasta ahora sino manifestar sus mismas carencias, bastantes evidentes a propósito de las fuerzas destacadas de la ONU o del papel de la UE, más preocupada ésta última en discutir la filosofía de la ayuda o en criticar la iniciativa estadounidense, que en dar un paso adelante para compartir un liderazgo en la coordinación, que no es capaz en definitiva de asumir. Han hablado EEUU y Francia, pero no se ha escuchado aún realmente la voz de España en esta crisis que afecta a la antigua La Española, cuando Zapatero preside la UE, lo que sin duda favorecería una mayor receptividad de sus propuestas.

Cuando llega la hora de los hechos, al otro lado del Atlántico se llega tarde o no se llega. Estados Unidos ha anunciado que los huérfanos de Haití tienen las puertas de entrada al país abiertas. En España se dice que se acelerarán los trámites de adopción que ya estaban en curso antes del terremoto. Pero a todas las familias españolas que han contactado con los organismos oficiales para ofrecerse para acoger a las víctimas más débiles de esta tragedia, se les dice simplemente que en la práctica no es posible, al tratarse de un país perteneciente a la categoría de países en conflicto o expuestos a desastres naturales, por lo que las garantías para tener la seguridad jurídica de que puede procederse a la adopción son mayores.

Para quienes no sean duchos en leyes en general y españolas en particular, el asunto golpea al sentido común de la gente. Que la situación es desesperada es evidente; que hay miles de niños abandonados en la calle, también; que la posibilidad de que caigan en manos de mafias traficantes es ya un hecho, si no hoy mañana mismo. La realidad de Haití repugna a cualquier sensibilidad. Está muy bien que se defienda, apelando al Estado de derecho, que los inmigrantes sin papeles deben ser empadronados por los ayuntamientos (como se debate en España estos días a propósito de la actitud contraria del ayuntamiento de Vic). Pero, ¿no se puede hacer o proponer siquiera algo más?

¿Hemos de plegarnos a una interpretación sui generis del concepto de "perfectibilidad" que acuñó Rousseau para explicar la tensión entre progreso y declive? Para el ginebrino, como ha subrayado Koselleck, el ser humano está destinado a progresar, a dirigir todos sus esfuerzos a dominar las fuerzas de la naturaleza, a introducir los principios de la civilización en la esfera cotidiana, a organizarse política y económicamente según el uso creciente de la razón. Pero la otra columna del balance contabiliza la pérdida de la inocencia natural, la decadencia de las costumbres, la corrupción y el crimen, la quiebra de la integridad, en suma.

¿Vamos a conformarnos con la idea de que, en tiempos de globalización, esta tensión no se manifiesta en el tiempo sino en el espacio y que de forma inexorable unos están llamados al progreso acelerado y otros condenados a las mayores catástrofes? ¿Vamos a discutir si estamos ante una nueva ocupación de EEUU, como en Irak, o ya que quien lidera la intervención es esta vez el premio nobel de la paz vamos a implicarnos todos de verdad en la reconstrucción de esta pequeña parte del mundo, bastante asequible, aunque sólo sea para demostrarnos que otro mundo es posible?

La vieja Haití ha muerto. Pensemos y creamos en la resurrección de Haití, en un futuro abierto, de progreso razonable y, más que sostenible, sostenido. Lo que Haití necesita no son discursos progresistas, anclados en un concepto ingenuo y desnaturalizado de progreso, pero incapaces de hacerse cargo del alcance real de los problemas y de resolverlos, sino recursos técnicos y apoyo político y cívico para construir una sociedad y unas instituciones habilitadas para combatir las propias servidumbres que la naturaleza impone de forma salvaje en el Caribe.

jueves, 14 de enero de 2010

Propósito de magnicidio

Las últimas detenciones de miembros de ETA -gracias a colaboración de las policías española, francesa y portuguesa- han avivado la memoria del pasado y proyectado nuevas sombras sobre el horizonte de 2010. Rubalcaba -en una calculada estrategia, según Zapatero- advirtió del temor a una próxima acción espectacular de ETA. Ahora hemos sabido que esa acción la intentó la organización terrorista en 2001 contra el entonces presidente del gobirno Aznar, pretendiendo derribar con un misil el avión que utilizaba durante la campaña electoral vasca de aquel año. Y que ETA lo intentó hasta en tres ocasiones, con un material afortunadamente defectuoso de origen soviético que había adquirido durante la tregua de 1998, la que Mayor Oreja denominó 'tregua-trampa', una tregua planteada por ETA para su reorganización y rearme, y acabamos de ver con qué intenciones.

ETA ya atentó contra Aznar en 1995, cuando era líder de la oposición, y entonces el presidente González afirmó que se había bordeado el desastre. Da miedo efectivamente pensar en lo que podría haber sucedido en 2001, un auténtico desastre en términos personales, políticos e históricos, por lo que habría supuesto de reanudación de una triste y no muy lejana historia en España de asesinatos de máximos responsables políticos y aun del gobierno (Prim, Cánovas, Canalejas, Dato...), con lo que ello conlleva de fracaso colectivo. Esa posibilidad siempre existe o ha existido -se puede argumentar- y de lo que se trata es de que eso no ocurra en el futuro de ningún modo, con independencia de la talla del personaje o de la resonancia que pudiera alcanzar la víctima. A ello se afanan las fuerzas de seguridad del Estado, y prueba de su eficacia es que ETA ande buscando ese atentado espectacular -se argumenta con razón.

Con todo, y por incómoda que resulte a todos la cuestión, cabría preguntarse qué ha pasado en los últimos años para que ETA, dentro de su siniestra historia de atentados y asesinatos enteramente rechazable, pueda estar empeñada actualmente en consumar un magnicidio, en celebrar el espectáculo del desastre. En el año 2004, con la primera confusión del 11-M, un pensamiento generalizado fue el deseo de que no hubiera sido ETA la responsable de la matanza, por la fractura irremediable que tal hecho provocaría en la convivencia española. La experiencia del desastre y su vinculación al terrorismo islámico produjo una segunda reflexión: después de esto, tal fue la consternación y el común rechazo de la violencia, no cabía en España, los españoles no lo tolerarían, un simple asesinato de ETA. ETA misma interiorizó ese pensamiento, como se comprobó todavía con ocasión del atentatdo etarra en la T4 de Barajas al considerar accidental o no expresamente buscado la muerte de dos personas.

¿A qué se debe este cambio de clima? ¿Era verdaderamente la política de Aznar la que daba alas al nacionalismo radical y violento? ¿Es la posibilidad de que el PP pueda regresar al poder la razón por la que ETA quiere forzar hasta el límite la situación sin importarle las consecuencias ni el juicio de la propia ciudadanía vasca, no ya española? ¿Es la imagen de debilidad ofrecida por Zapatero, manifestada en la anterior legislatura a propósito de su estrategia de negociación con ETA, y que se proyecta en el actual mandato sobre España como consecuencia de la torpe gestión realizada de la crisis, lo que ha envalentonado a ETA para en su demencia irracional acariciar de nuevo sus viejos planes de magnicidio sin sentir temor de llevarlos a cabo? ¿Considera ETA que la actual situación de debilidad española garantizaría la crisis política que tendría intención de provocar con tal acción? ¿Piensa aún ETA, a pesar del cambio en la política antiterrorista de Zapatero en la actual legislatura, que el principal adversario para llevar a cabo sus planes se encuentra en la oposición y no en el gobierno? De lo que ya no cabe duda es que para ETA, como corresponde a la lógica de su afán totalitario, cuanto peor, mejor.

jueves, 7 de enero de 2010

Cuanto mejor, mejor


Mientras los niños se entretienen con los regalos que les han puesto los Reyes Magos, Zapatero parece disfrutar igualmente con el juguete de la presidencia europea. A falta aún de la inauguración oficial, España preside este semestre la Unión Europea, por si alguien no lo sabe aún. Moncloa se ha gastado un buen puñado de euros en la página web de la presidencia para sacar el máximo partido al evento, y ya se la han reventado los piratas de verdad de internet, haciéndole pagar en sus carnes las osadías de la ministra de cultura González Sinde contra los pobres piratas de la red así llamados y que no son tales. Pobres lo son, porque ni siquiera en Navidad han podido obsequiar al Olimpo de los Autores como todos hubiesen querido. Pero piratas a los que deba perseguir, poco, porque apenas saben de informática, por mucho que manejen el emule. Con todo, y por más que sea sabido que en España no se persiguen a los piratas de verdad, se están investigando las huellas del saboteador que ha permitido la intrusión del cómico inglés Mr Bean en el dominio monclovita, haciéndolo pasar por Zapatero en primera plana.

Hay gente dispuesta a amargarle la vida al presidente español en el ejercicio de ésta su gran responsabilidad, y se entiende que no le haga gracia, porque efectivamente no la tiene, y con ese tipo de bromas no se hace más que continuar dañando la deteriorada imagen de España. Seguramente hay quienes están dispuestos a aplaudir todas las críticas contra Zapatero, provengan de hackers informáticos o del prestigioso Financial Times, que en un editorial ya se ha despachado a gusto cuestionando la capacidad de España de la mano de Zapatero para guiar a Europa. Cuanto peor, mejor, fue en otro tiempo el pensamiento de la derecha que algunos se complacen en resucitar. No es ese el juego que deseamos. Cuanto mejor, mejor. Ojalá la presidencia española sea un éxito, dentro de las posibilidades reales que tiene de actuación, que no son muchas.

Por eso mismo Zapatero no debe jugar tampoco, ni hacer alardes de su conocido pensamiento mágico, aunque estemos todavía en el tiempo de Epifanía. Porque una cosa es que los niños se ilusionen viendo desfilar a Melchor, Gaspar y Baltasar con sus carrozas por nuestras calles y televisores, y otra que los que ya somos mayorcitos creamos en sabios como Felipe González, Solbes y Delors, a los que Zapatero ha llamado para que le visiten en su palacio y le obsequien, cumpliendo el ritual de aquellos otros magos, con sus consejos para salir de la crisis y llenar al mundo en este tiempo de amor y paz. Con ases ocultos como los citados, en buena parte asociados al recuerdo del fracaso inmediato, resulta casí cómico afirmar, como hizo el secretario de estado del ramo López Garrido, que gracias a la presidencia de Zapatero España marcará el rumbo de la UE en esta década.


Con inocentadas se termina el año, pero no se debe comenzar. Cuanto mejor le vaya a Zapatero en la presidencia europea española, mejor nos irá a todos. Pero si lo que pretende Zapatero es vender la recuperación económica iniciada ya en Europa como un logro de su semestre europeo y con ello tapar el fracaso de su gestión interna, haciendo creer que ese mismo cambio de escenario europeo tirará por si solo de la excepcionalidad española, que no sería tal sino un simple desfase en el ritmo del proceso de recuperación y que cuando ésta se produzca también será obra suya por las medidas impulsadas en Europa gracias a él; entonces lamentablemente estaremos en el mismo juego de siempre, al que Zapatero nos tiene acostumbrados. Y sería la triste confirmación del agotamiento de un político que realmente no sabe ni puede hacer otra cosa que propaganda, mientras las cifras españolas de paro continúan su prodigiosa escalada y el NY Times habla de nuestros jóvenes como una generación perdida. Nunca más que ahora, queremos dejarnos sorprender. Cuanto mejor, mejor.